Las casas de colores del Onyar: la postal de Girona
Fachadas en rojos, ocres y grises asomadas al río Onyar, reflejadas en el agua: es la imagen más fotografiada de Girona. Y su paleta no es casual.
Actualizado: 2026-06-03
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Los colores de las casas del Onyar no son aleatorios: durante la restauración de los años 80 los pintores Enric Ansesa y Jaume Faixó diseñaron una paleta de 39 tonos de tierra (rojos, ocres y grises) para armonizar las fachadas, dentro del proyecto que firmaron en 1983 los arquitectos Josep Fuses y Joan M. Viader.
Qué hace únicas a las casas del Onyar
La imagen icónica de la ciudad
Las fachadas pintadas se asoman al río en el casco antiguo y se reflejan en el agua. Es la estampa más fotografiada de Girona y separa visualmente la ciudad vieja de la moderna.
Una paleta de colores nada casual
El conjunto cromático lo idearon los pintores Enric Ansesa y Jaume Faixó: una gama de tierras (rojos, ocres, grises) de 39 tonos, estudiada a partir de los restos de color originales de las fachadas.
Casas sobre la antigua muralla
Se levantaron desde el siglo XVI sobre el muro medieval de la orilla oeste, integrándolo poco a poco. Muchas tienen doble cara: la fachada noble da a la calle y la trasera, al río.
La Casa Masó, la única visitable
Entre las fachadas destaca la blanca Casa Masó, obra del arquitecto modernista Rafael Masó. Es la única de todo el conjunto del Onyar que puede visitarse por dentro.
La historia detrás de los colores
Quién decidió la paleta y cuándo
La gran restauración del conjunto la firmaron en 1983 los arquitectos Josep Fuses y Joan M. Viader. Para los colores contaron con los pintores Enric Ansesa y Jaume Faixó, que estudiaron la coloración original que quedaba en las fachadas y diseñaron una paleta propia de unos 39 tonos derivados de tierras. Como en el mercado no existía una gama adaptada a su estudio, crearon sus propios colores acrílicos, más resistentes a la intemperie. Lejos de ser una decisión espontánea, fue un proceso meditado para armonizar decenas de viviendas distintas.
Casas con dos caras sobre el río
En el siglo XV apenas había edificaciones aquí; fue a partir del XVI cuando empezaron a construirse casas sobre la muralla de la margen occidental del Onyar, que quedó absorbida dentro de las propias viviendas. El conjunto creció entre los siglos XVII y XX, lo que explica la mezcla de alturas y estilos. La mayoría tiene doble fachada: la principal, más noble, da a calles del casco antiguo como Ballesteries o Argenteria, y la fluvial se vuelca al agua con galerías, balcones y ropa tendida.
La Casa Masó, blanca entre los colores
La Casa Masó es la casa natal del arquitecto Rafael Masó (1880-1935), figura del modernismo y el novecentismo gironí. Es el resultado de unir cuatro casas que la familia fue adquiriendo, y Masó las reformó en dos fases (1911 y 1919), unificando las fachadas. Su frente a la calle Ballesteries mezcla aire secesionista con guiños barrocos, mientras que la parte trasera abre galerías de vidrio y cerámica sobre el Onyar. Es la única casa del conjunto abierta al público.
Cómo verlas y fotografiarlas
Los mejores puentes para la foto La vista clásica se obtiene desde el Pont de les Peixateries Velles, el puente de hierro rojo construido por la empresa de Gustave Eiffel a finales de la década de 1870, poco antes de la Torre Eiffel. Desde su centro, las fachadas se alinean perfectamente reflejadas en el río. El cercano Pont de Sant Agustí ofrece otro ángulo excelente del mismo conjunto.
Visitar la Casa Masó Está en la calle Ballesteries, 29. Solo se visita con visita guiada para grupos reducidos (máximo unas 8 personas) y en horarios fijos, así que conviene reservar con antelación. La entrada general ronda los 5 €, con tarifa reducida en torno a 2,5 € para estudiantes, jubilados y personas en paro. Confirma horarios y precios actualizados en la web de la Fundació Rafael Masó.
Mejor hora y dónde están Las casas están en pleno casco antiguo, sobre la orilla del Onyar entre la Rambla de la Llibertat y el Barri Vell. La luz de primera hora de la mañana y la del atardecer realza los rojos y ocres y mejora el reflejo en el agua. En días con poco viento el río se aquieta y refleja mejor las fachadas.
Preguntas frecuentes sobre las casas del Onyar
¿Por qué las casas del Onyar son de colores?
Los colores se fijaron en la restauración de los años 80: los pintores Enric Ansesa y Jaume Faixó diseñaron una paleta de tonos de tierra (rojos, ocres y grises) para armonizar las fachadas. No es una elección libre de cada vecino, sino una gama estudiada a partir de los restos de color originales.
¿Desde dónde se ven mejor las casas de colores?
La vista más conocida es desde el Pont de les Peixateries Velles, el puente de hierro rojo de la empresa Eiffel. El Pont de Sant Agustí, muy cercano, ofrece otro ángulo muy fotogénico del mismo tramo del río.
¿Se puede entrar en alguna de las casas del Onyar?
Sí, solo en una: la Casa Masó, la fachada blanca obra del arquitecto Rafael Masó. Es la única del conjunto abierta al público y se visita con visita guiada y reserva previa, en grupos reducidos.
¿De qué época son las casas del Onyar?
Se empezaron a construir en el siglo XVI sobre la antigua muralla de la orilla occidental del río, y el conjunto fue creciendo entre los siglos XVII y XX. Por eso mezclan alturas, estilos y épocas distintas en una misma fila de fachadas.
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